
Segunda planta exterior en un edificio de la colonia de El Viso, con portero y ascensor, y una terraza cubierta a la altura de las copas de los plátanos de la calle. Es lo primero que se ve desde el salón y lo que decide el carácter de la casa: una mesa pequeña de bistró, dos sillas plegables, una planta y las hojas al otro lado de la barandilla.
Dentro, molduras en las paredes pintadas en un beige cálido, suelo de roble, apliques de latón y muebles de lino: un sofá blanco de fundas lavables, una mesa de comedor redonda de madera recuperada con sillas enfundadas y una mesa de centro de travertino.

El dormitorio, con cabecero tapizado en gris, ropa de cama blanca y dos mesillas de madera con lámparas de cerámica, tiene ventana a la calle y ventilador de techo. Al lado, un vestidor independiente con baldas, barras y cajones, que resuelve el armario de toda la casa en una sola pieza.

