
La zona de día es una sola pieza larga que se recorre en línea recta: primero una mesa de trabajo, después el comedor y, al fondo, el estar con la puerta de la terraza. No hay tabiques entre los tres; los separa lo que cuelga del techo. Focos empotrados sobre el escritorio, dos lámparas de vidrio blanco escalonado sobre la mesa de comer y un ventilador de palas sobre el sofá.
El suelo es una tarima de roble claro, continua en toda la casa, y las paredes van en un blanco roto que se vuelve cálido con la luz encendida. Junto al comedor, un aparador de madera clara con puertas de rejilla y una lámina botánica enmarcada en roble. La mesa, de tablero claro y patas negras, tiene seis sillas de carcasa en tono arena.


El estar ocupa el último tramo: un sofá gris de tres plazas, dos mesas nido redondas de madera con patas de varilla negra, una alfombra de pelo corto y una cómoda baja con marco metálico. Sobre el sofá, una composición de fotografías de París en sepia. Cortinas de lino de suelo a techo a cada lado del ventanal.
La puerta, de carpintería gris antracita, se abre a una terraza pequeña con suelo de baldosa hidráulica de colores, pared de gres gris y un antepecho de vidrio al ácido que deja pasar la luz y guarda la intimidad. Caben una mesa plegable de chapa y dos sillas: el sitio del café y del periódico.


El dormitorio que muestran las fotos tiene la cama de matrimonio contra un cabecero alto, tapizado en tono piedra con costuras en cuadrícula, y una colcha de cachemir gris. A los lados, dos mesillas de madera con estructura negra y dos apliques orientables de lectura. El armario ocupa una pared completa: cuatro hojas blancas de suelo a techo, con tirador vertical y focos encima. Espejo de pie, estor de lino en la ventana, radiador debajo y ventilador de techo con palas de madera.
En el baño vuelve la baldosa de la terraza: el mismo dibujo hidráulico cubre el suelo y sube por la pared de la ducha, de plato blanco y mampara corredera de vidrio. El resto es alicatado blanco, un mueble de tres cajones en madera clara con lavabo de porcelana, espejo ovalado con marco dorado y radiador toallero.



Dos dormitorios, dos baños, salón con comedor y zona de trabajo, cocina independiente y terraza.
Portal de travertino y madera; rellano reformado.
Sofá, mesa de comedor, escritorio, cama y armarios, como se ve en las fotos.
Condiciones de duración y suministros, a consultar.
Prosperidad es el barrio de Chamartín que se ordena alrededor de la calle López de Hoyos: comercio de toda la vida, el mercado de Prosperidad y la plaza del mismo nombre, con su boca de metro de la línea 4. Hacia el norte queda el Parque de Berlín; hacia el oeste, Príncipe de Vergara y el Auditorio Nacional. Es un barrio que se hace andando y donde la compra se resuelve sin coger el coche.
El portal, en travertino y madera, con los buzones a la vista y dos copas de flores secas sobre la repisa, da la medida de la finca: cuidada y sin alardes. Arriba, una primera planta con ascensor, reformada y amueblada, para una pareja o para quien trabaja en casa y quiere una mesa de verdad.
