
Cuarta planta exterior en una finca de ladrillo visto con balcones de forja, de las de la calle Goya. Dentro, todo es blanco: paredes, techos, cortinas y un suelo de roble muy claro que se funde con ellas. Sobre ese fondo, pocas piezas y muy elegidas: un sofá de lino en tono hueso con cojines terracota, dos butacas de bouclé, una mesa de centro de hierro negro y una lámina azul apoyada en el suelo.
Dos balcones a la calle, con el mismo suelo de baldosa roja de la finca original, dan al salón una luz que cambia a lo largo del día.

El dormitorio no tiene puerta: tiene un gran panel corredero blanco que, abierto, convierte la casa en un espacio único de esquina a esquina, y cerrado, aísla por completo la cama del salón. Detrás, cama de 150 con ropa de cama en lino crudo, armario empotrado y una ventana a la calle. Es la pieza que hace que un piso de una habitación parezca mucho más grande de lo que es.


La calle Goya es el eje comercial del barrio de Salamanca: tiendas, cafés, el metro de Goya en la puerta y el Retiro a diez minutos andando. La finca, de ladrillo visto y balcones de forja, tiene ascensor y portal reformado.
Se alquila amueblado y con cocina equipada. Para una persona o una pareja que quiera vivir en el centro del centro con una casa que no pesa.
