Puertas y armarios de roble sin tirador, paredes blancas y luz cálida escondida en los techos. Desde la entrada se ve el fondo de la casa: un pasillo de roble que reparte a los tres dormitorios.
Una cocina abierta al salón con una isla blanca de una pieza, placa de inducción, dos taburetes de madera y un frente de armarios en tono arena hasta el techo. El fregadero y el horno, en la pared; la isla, para cocinar mirando al salón.
Sofá modular blanco, mesa redonda de comedor con sillas negras y una lámpara de brazos sobre ella. Ventanas al patio de manzana, con estor y luz de tarde.
El principal con cama de matrimonio y apliques de rejilla; el segundo con dos camas y un escritorio; el tercero con litera y escritorio bajo la ventana. Todos con armarios empotrados.
Gres efecto piedra caliza, muebles suspendidos, lavabos de porcelana y duchas de obra con mampara. Uno de ellos con mueble de roble estriado y espejo con luz.
Ciento cuarenta y dos metros en una tercera planta que da a un patio de manzana: sin ruido de calle, con la luz de tarde entrando por todas las ventanas de la fachada interior. La reforma es reciente y silenciosa: roble en suelos, puertas y armarios; blanco en paredes y techos; luz indirecta en las cornisas y un suelo continuo en tono piedra en la zona de día.
El salón y la cocina forman un único espacio con una isla en el centro. La mesa redonda de comedor, con sillas negras y una lámpara de brazos, ocupa el rincón junto a la ventana.



La isla es el corazón de la casa: una pieza blanca continua con placa de inducción y dos taburetes, frente a un armario de roble hasta el techo que esconde despensa, frigorífico y columna de horno. Desde ella se ve el salón entero y, a través de las ventanas, el patio.



El principal, con cama de matrimonio, apliques de rejilla y armario empotrado; el segundo, con dos camas individuales y un escritorio para trabajar; el tercero, con litera y un escritorio bajo la ventana, pensado para niños o para invitados. Todos con armarios de roble hasta el techo, persiana y luz cálida.
Los dos baños, en gres efecto caliza, con muebles suspendidos y duchas de obra, están repartidos para que el principal tenga el suyo y los otros dos dormitorios compartan el segundo.



Tres dormitorios, dos baños, salón con cocina abierta y pasillo de armarios.
Tercera planta interior: silencio y luz de tarde. Termostato digital y climatización.
Camas, escritorios, sofá, mesa y cocina completa. Se llega con la maleta.
Condiciones de duración y suministros, a consultar.
Finca de ladrillo rojo con portal reformado, en una calle perpendicular al Paseo de la Castellana, entre Nuevos Ministerios y el Bernabéu. A cinco minutos andando, el metro y los autobuses de la Castellana; a diez, Azca y las oficinas; a quince, El Viso y sus colegios.
Una casa grande, tranquila y sin estrenar del todo, para una familia que trabaja en el eje de la Castellana.
