Un ático de una habitación en la última planta de un edificio nuevo de El Viso, y una sola idea de arquitectura: que el interior sea el vestíbulo de la terraza. El salón, la cocina y el comedor forman una única estancia blanca con suelo de gres imitación madera, cerrada por una cristalera de suelo a techo que se abre entera sobre el césped artificial y el sofá de exterior.
La cocina, en un frente blanco con encimera clara, queda a un lado; la mesa de madera con sillas de ratán, en el centro; el sofá gris, mirando al cielo. Todo amueblado, todo equipado, y con una lámpara de pie que recuerda que aquí también se está bien de noche.



El dormitorio es sencillo a propósito: cama de madera clara con cabecero de rejilla, armario empotrado de puertas correderas y una mesilla redonda. Lo que sorprende está al lado. El baño está forrado por completo en mármol blanco veteado, con una encimera de una sola pieza, espejo hasta el techo y una ducha de obra con mampara de cristal. Es el baño de un hotel, en un piso de 5ª planta con ascensor, garaje y trastero.


Un traslado, unos meses de proyecto en Madrid, un verano entero de terraza.
Con menaje, ropa de cama y baño. Se llega con la maleta.
Plaza en el propio edificio y trastero. Ascensor hasta la planta.
Suministros y duración de la estancia, a consultar.