La reforma partió de lo que ya tenía la casa: techos altos, molduras y dos balcones a General Pardiñas. Sobre eso se construyó un salón en tonos crema con una franja de luz perimetral en el techo que hace de cornisa moderna. Chimenea lineal bajo el televisor, dos butacas de terciopelo, una mesa de centro de latón envejecido y un sofá curvo en tono hueso que separa, sin tabique, el estar del comedor.


Una mesa de roble macizo para seis, con sillas tapizadas en gris, hace de puente entre el salón y la cocina. La cocina es un solo frente en gris grafito con encimera y aplacado de mármol claro, armarios altos de roble y una columna con horno, microondas y vinoteca. Todo integrado, todo equipado, y con la luz de los balcones llegando hasta la encimera.


Papel pintado con motivo vegetal en los cabeceros, roble en armarios y suelos, mármol negro en uno de los baños y latón en las lámparas. Una paleta corta, repetida con criterio en toda la casa, que es lo que hace que un piso amueblado parezca una casa decorada.




Los dos dormitorios son en suite y casi gemelos: cabecero tapizado, papel pintado, armarios empotrados lacados y cortina doble de lino y oscurecimiento. El principal tiene además un armario de roble abierto, con luz en las baldas, y un baño en mármol negro con ducha de obra y grifería negra. El segundo, baño con lavabo de piedra y radiador toallero. Dos personas pueden vivir aquí meses sin cruzarse por la mañana.



General Pardiñas cruza el barrio de Salamanca de Alcalá a María de Molina; el número 34 queda a un paso de Goya y a diez minutos andando del Retiro, con el metro de Goya y el de Príncipe de Vergara a dos manzanas. Es una calle de vecinos, con mercado, panadería y terrazas, en pleno centro del barrio.
Se entrega amueblado y equipado, con menaje y ropa de casa, para estancias de meses: un traslado, una obra en casa, un curso. Suministros y duración, a consultar.
